Pignoise.

sábado, 8 de enero de 2011

Cinco de diciembre de dos mil diez. (II)

A partir de aquí empieza mi vida cerda, ahora sé y comprendo que vale la pena luchar. Vale la pena luchar por ellos, demuestro que "el que la sigue la consigue", después de años esperando este momento, ¡LO CONSEGUÍ! Son espectaculares y por eso y por un millón más de detalles... les quiero.
Subí los escalones del camerino, entré por la puerta, y allí estaban, en carne y hueso, tanto que yo me había imaginado. Giré la cabeza hacia la izquierda y allí estaba él, Álvaro. Mi ídolo, el hombre que me hacía sentir tremendamente feliz con un simple play, fui hacia él casi llorando, me dijo ''Hola'', me dio un beso en la mejilla y cuando fue a por el segundo, le abracé, le achuché como si fuera el fin del mundo (igual es un poco exagerado). Tuve que soltarle, aunque no tuviera ganas, y se repitió lo mismo con Polo aunque tuve que esperar un poco para que esto sucediera ya que él con la baquetas en mano estaba conversando con otra persona que los nervios no me dejaron ni ver. Polo tenía esos preciosos ojos verdes, que son tremendamente alucinantes. Fui a por Pablo, y sucedió lo mismo. Le dejamos las dos cámaras al manager y nos sacó la foto con ellos, sentía la mano de Álvaro sobre mi espalda y también la de Pablo. Una vez en frente otra vez de Álvaro, mi prima pronunció ''Somos'' y debido a los nervios, en eso se quedó. Yo acabé la oración, ''del club de fans en Facebook Álvaro Benito Todo y Héctor Polo Todo'', no nos lo esperábamos pero Álvaro nos dijo: ''¡Al fin nos conocemos!". Oír éso, para mí fue algo indescriptible. Después Álvaro bromeó y dijo : ‘’Podríais hacerle uno a Pablo, ja, ja, ja.”. (Y por cierto... después del concierto lo hicimos!) Pasadas las risas, abrí el bolso impacientemente, saqué mi disco, la libreta de mi prima y el permanente (que ahora mismo se encuentra en una bolsa hermética). Le di mi disco a Álvaro y el permanente, me preguntó por mi nombre, yo se lo dije y tenía ganas de hacerle una foto pero no podía moverme por la emoción, el disco pasó a Polo y a Pablo. Mientras lo firmaban, se escuchaba a Polo pedir un gelocatil. Le dijeron que se lo tomase con algo, él dijo: ''Igual me lo tomo así, jajajaja". Le firmaron la libreta a mi prima. Ya teníamos las firmas, a Álvaro se le salió un... ''Y ahora la foto'' pero lo pensó mejor y volvió a decir ''Ah no, que ya la hemos hecho.'' Eso era una indirecta, se acabó nuestro tiempo. Teníamos que salir de aquel sitio. Salimos. Y nada más salir les grité que les quería pues, era totalmente verdad. El manager nos dijo que teníamos que dar toda la vuelta para entrar de nuevo, y lo hicimos. Unos niños comenzaron sus estupideces como que uno de ellos estaba más bueno, en fin, para gustos colores. Yo lo negué rotundamente. Entregué la entrada y el de seguridad se la quedó, me quedé boquiabierta. Encontré al conocido que me había pasado al camerino y le abracé y le di las gracias porque si no hubiese sido gracias a él yo ahora mismo no tendría esa preciosa foto que miro día a día y me digo a mí misma... "no fue un sueño, fue real". Directamente fui a ponerme en primera fila pero ya había gente, busqué a mi amiga pero no la encontraba, perdí a mi prima, encontré a un amigo y lo dejé por el camino, pregunté a dos chicas por si podían ayudarme a buscar a mi amiga, le llamé cinco veces y no me lo cogía. De repente, una llamada me salvó, mi prima. Me decía que estaba junto a mi otra amiga y fui directamente. Me colé, la gente a la que dejaba atrás se quejaba pero a mí me daba igual. Yo quería verles de cerca aunque ya les acababa de ver minutos atrás. Me puse en segunda fila, tras minutos de presión, salieron al escenario. Quitando el humo de las de delante y la lana del jersey del que me tapaba a Álvaro, el concierto estuvo espectacular. Los movimientos de Álvaro con la guitarra, las risas, las bromas, todo. GRACIAS. Por esa gran noche, nunca la olvidaré.

Aun así... confío en que nos volveremos a ver.

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